
El origen más probable del nombre de Daganzo, se remonta mucho más allá de donde le sitúan algunas elucubraciones sin fundamento, que hablan de dagas e hileras de ladrillos de procedencia árabe que hoy en día forman parte del escudo municipal.
La existencia de una inscripción hallada en Villamanta, población madrileña situada en donde se cree que estuvo la mantua romana, situaría al nombre de Daganzo en la Hispania carpetana, o incluso antes en la época pre-romana.
La inscripción funeraria en memoria de APLONDUS DAGENCIUM, enmarcaría al infortunado APLONDUS en la familia o tribu de los DAGENCIUM, gentilicio que es asociado por varios historiadores con el actual Daganzo, todo ello según los estudios realizados por D. Mariano Fernández Álvarez.
SITUACION.-
Daganzo de Arriba se encuentra situado al Noreste de la Comunidad de Madrid, a escasos 11 km. de Alcalá de Henares y a unos 30 km de Madrid, sobre un terreno ondulado, entre los valles de los ríos Jarama y Henares. Su agricultura es la característica de la Campiña española, su clima, de tipo continental, altas temperaturas en verano y muy bajas en invierno, con caracteres de clima mediterráneo (veranos secos). La pluviometría se cifra entre los 400 y 700 mml de agua anuales.
Es muy probable que los primeros asentamientos, según D. Mariano Fernández Álvarez, se produjeran en la antigua necrópolis visigoda de Daganzo, a escasa distancia del río Torote.
Según D. Pablo Ballesteros, también vecino de Daganzo, se realizaron en las proximidades del río Torote, donde hoy se ubica la ermita de Ntra. Sra. Del Espino, en la zona llamada del “Almazanejo”.
Se han encontrado en los alrededores de este lugar, algunas piezas arquitectónicas como una ménsula de piedra caliza y diversas herramientas como piedras de molino, para moler cereal
Sabemos que estos molinos los usaron los celtíberos, en el agujero central se introduce el grano, poco a poco, y dentro del agujero pequeño se introduce un palo, para dar vueltas al molino, que giraba sobre otra pieza de piedra estática.
Por este lugar, discurre el antiguo camino de Talamanca (hoy se encuentra a 2,5 km de este lugar), importante vía de comunicación entre Talamanca del Jarama que fue el centro comarcal de una importante fortaleza (con ciudadela y mezquita) en la alta edad media, durante el emirato Omeya y el otro gran Alfoz del momento como Alcalá de Henares, también provisto de fortaleza.
A lo largo de la ribera derecha del río Torote hasta la finca llamada “La Heredad” se han encontrado el capitel, fuste y basa de diferentes columnas arquitectónicas; así como diversas piedras de molino manual de diferente tipo de material: caliza y granito.
En las proximidades de esta finca se encontró una necrópolis visigoda en el año 1929, donde, según D. Mariano Fernández, se iniciaron los primeros asentamientos en Daganzo, próxima a ésta se pudiera ubicar la calzada romana que comunicara Talamanca y Alcalá de Henares.
Hay tres fechas claves en el siglo XI:
1047 – Fernando I El Grande, primer Rey de Castilla, hace una primera reconquista en Alcalá y su tierra.
1048 – Argolón, Caudillo moro, las recupera y toma represalias contra los cristianos de la ciudad, que se esparcen por sus aldeas.
1085 – Alfonso VI reconquista Toledo.
Ya los condes de Castilla son reyes. La última reina de León y Asturias, Dª Sancha, se ha casado con D. Fernando, primer rey de Castilla y primer conquistador de Alcalá y sus aldeas.
Según Mariano, la primera referencia escrita que se ha encontrado (hasta el momento), sobre Daganzo, data del 1133.
Alfonso VII otorga un fuero a la villa de Guadalajara en el que recibe un amplio alfoz de más de 1000 km2. Este territorio comprendía unas 50 aldeas, Daganzo constituía el límite más occidental.
Tras la reconquista de los valles del Jarama y Henares por Albar Fañez en 1085 para el rey Alfonso VI, se instaura en la comarca el sistema administrativo de los comunes de Villa y Tierra que a grandes rasgos consistía en lo siguiente:
La Villa (en nuestro caso Guadalajara) era el núcleo y solamente dependía de la autoridad real. Era gobernada por un concejo local y tenía un código de derecho propio establecido en un Fuero confirmado por el Rey. Desde la Villa como centro, se va repoblando el territorio. La Tierra era dependiente de la Villa y estaba poblada de aldeas. Daganzo, en el siglo XII era una de las aldeas dependiente de la Villa de Guadalajara.
En el año 1166 se habían otorgado fueros por Alfonso VII, que, consciente del papel de las órdenes militares nuevas, iniciaba las donaciones que, al acabarse el siglo, habrían hecho dueños a sus monjes-caballeros. La Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén hereda (después, de la del Temple) Daganzo y Almazanejo. (Manuscrito 13093, DD 112, folio 63, de otro nº 1055, Biblioteca Nacional).
Fue repoblada por los cristianos a finales del siglo XII y primeros del XIII, a la vez que los demás pueblos de la zona, en los que incluimos a Alcalá de Henares, deduciéndose, que el componente social de sus habitantes, estaba formado por una fusión étnica, compuesta por musulmanes, judíos y los nuevos pobladores cristianos. Por entonces se fundó el pueblo en el mismo lugar donde hoy se encuentra, perdiendo importancia hasta su desaparición definitiva, el primer asentamiento de población, a pesar de que, los terrenos que circundan el primer poblado, tuvieron una gran importancia económica para Daganzo, los terrenos se denominan “Almazanejo”. (Pablo Ballesteros)
Daganzo, regalo de boda al Marqués de Santillana. (Mariano Fernández, Archivo Histórico Nacional).
Dª Catalina Suarez de Figueroa entregó Daganzo como parte de la dote a su esposo D. Iñigo López de Mendoza.
El 5 de septiembre de 1416 recibe D. Iñigo la carta de pago de la dote de su mujer, otorgada en la villa de Tordehumos, ante los escribanos Juan Fernández y Pedro Rodríguez, en diciembre se aprueba por la Reina regente en nombre de su hijo D. Juan. Dª Catalina añade a las ya extensas tierras de su marido los señoríos de Tamajón, Serracines, Daganzo, El Fresno de Torote, Monasterio, Campillo y Las Rozas.
En el siglo XV, concretamente en el año 1469, el Rey de Castilla D. Enrique IV, concedió a D. Lorenzo Suarez de Figueroa y Mendoza, el Condado de Coruña, pequeño pueblo existente en la ribera del Duero, a la vez que el señorío de Daganzo de Arriba, heredado de sus padres, entre otros títulos, llevando anejos los terrenos ya citados “Almanzanejo”. Estos privilegios, fueron confirmados por los Reyes Católicos en el año 1480 a su hijo D. Bernardino Suarez de Mendoza , II Conde de Coruña y Señor de Daganzo de Arriba , fallecido en 1534.
Cuando se produjo un aumento de población, y saneamiento de la economía de Daganzo de Arriba fue a partir del año 1542 al concederse por el III Conde de Coruña y Señor de Daganzo D. Alonso Suarez de Mendoza y Sotomayor (según mis datos Alonso Suarez de Figueroa y Mendoza), por medio de un censo enfitéutico, la explotación agrícola y ganadera de los terrenos del señorío, llamados “Almanzanejo”, a favor del Concejo y común de vecinos de la mencionada villa, los cuales quedaban obligados a pagar al titular del señorío y sus sucesores, 400 fanegas de pan, trigo y cebada por mitad, bueno limpio enjuto, de dar y tomar y 26 gallinas vivas y buenas de dar y tomar (Pablo Ballesteros).
Por mandato Real el día 10 de agosto de 1580, Francisco de Villegas, Corregidor en Guadalajara y su tierra, manda al alcalde Martín de María que nombre a dos vecinos de la villa de Daganzo para realizar la declaración correspondiente, con arreglo al modelo preparado. Son elegidos Francisco Celada y Blas García. El escribano de dicho ayuntamiento, Antón Pérez, escribe en la declaración nº 43. “A al cuarenta y tres declaración dixeron que huvo un pueblo en la jurisdicción de esta villa, que se dice Almazanejo, y que al presente esta despoblado, la causa porque se desplobo fue que el dicho señor conde de Coruña, señor de esta dicha villa y de Almazanejo, tiñe en el dicho lugar de Almazanejo como veinte vecinos pocos mas o menos, que labraban ciertas heredades del dicho señor conde, y despues el dicho señor conde y la dicha villa de Daganzo se concertaron en que la tomo la dicha villa a censo, y por esta causa se fueron los vecinos que en el dicho lugar de Almazanejo habia, y hay una dehesa en el dicho lugar de Almazanejo con un exido, lo cual ansi mismo esta metido con las dichas tierras en el dicho censo”. (Mariano Fernández Alvarez)
Referente al despoblamiento de dicho lugar, se encuentran otras versiones. Según el discurso realizado ante la Real Academia de la Historia por Fermín Caballero el 9 de noviembre del año 1866 decía “… alguna vez, como en el Almazanejo, se iban marchando las familias a poblar otras tierras, que les daban a censo y con ventajas, y no falta quien designe como motivo de decadencia la expulsión de moros y judíos, inteligentes cultivadores y diestros comerciantes”.
El Almazanejo, como ya llamaremos a estas tierras, fue repartido entre los vecinos de Daganzo en parcelas de cinco fanegas de extensión adjudicándose por sorteo, el cual tenía tiempo de aprovechamiento de diez años, pagándose el importe del censo en especie, siendo la fecha de pago el día 15 de agosto de cada año.
Este sistema ha permanecido vigente hasta nuestros días, con la única diferencia de la superficie de cada parcela, al originarse aumento de población.
En el año 1978, siendo alcalde D. Julián Godín Ahijón, se procedió en nombre del Ayuntamiento y común de vecinos a redimir el censo mediante la suma de dos millones setecientas cincuenta mil pesetas, que se pagaron a los actuales herederos, quedando estas tierras del Censo del Almazanejo como Bienes comunales, consiguiéndose con ello hacer realidad una aspiración que ha durado mas de cuatro siglos, de que el pueblo fuese propietario del Almazanejo.
Hoy en día, se sigue aprovechando la explotación de Almanzanejo entre todos los vecinos, como se venía haciendo desde la constitución del censo, habiendo quedado bien patente, que estas tierras han representado una fuente de ingresos para los habitantes de Daganzo, los cuales hasta hace pocos años vivían solamente de la agricultura. La superficie del censo es de 478-01-86 hectáreas de secano.
Actualmente, el pueblo de Daganzo sigue otros derroteros, de los 700 habitantes de comienzos de los 700, se ha llegado en día de hoy a casi 8000, su economía principal, no es la agricultura, de la que viven solamente contadas familias. A principios de los 80, al aumentar la población se construyó un grupo escolar con capacidad suficiente para los 8 niveles de educación general básica, que lleva el nombre de Ángel Berzal Fernández, del que fue su promotor y alcalde, ocurriendo su fallecimiento, durante el desempeño de su cargo. (Pablo Ballesteros).